Pantallas En El Aula: El Debate Mal Planteado

MTE Margarita Aste

“Si enseñamos a los estudiantes de hoy como enseñábamos ayer, les estamos robando el mañana.”  — John Dewey

Tecnología educativa: el debate no debería ser “menos pantallas”, sino mejores experiencias de aprendizaje

En los últimos años, muchos colegios privados en los países con los que tenemos interacción, han comenzado a replantearse el uso de tecnología dentro del aula. 

La preocupación es entendible. Las familias preguntan cada vez más sobre el tiempo que los estudiantes pasan frente a pantallas y existe un interés creciente por promover un desarrollo más equilibrado, especialmente en los primeros años escolares.

El exceso de tiempo frente a pantallas en el hogar es un tema real y preocupante, y personalmente considero que ahí es donde debería centrarse gran parte de la conversación sobre límites y regulación. Sin embargo, ya he escrito sobre ese tema en artículos anteriores y francamente creo que para los padres de familia es más difícil poner límites en sus casas que pedir que los colegios lo hagan. 

En este artículo quiero enfocarme específicamente en el uso de tecnología educativa dentro de los colegios y en por qué no todas las experiencias digitales en el aula deberían ponerse en la misma categoría. Porque, en medio de esta conversación, existe un riesgo importante: asumir que toda tecnología educativa genera experiencias negativas o pasivas. Y ciertamente no es así.

No todas las pantallas son iguales

Existe una diferencia enorme entre: entretenimiento digital pasivo y herramientas educativas diseñadas pedagógicamente. No es lo mismo un alumno consumiendo contenido sin propósito durante horas, que un estudiante resolviendo desafíos matemáticos personalizados, documentando proyectos, desarrollando comprensión lectora, creando explicaciones en video o recibiendo retroalimentación inmediata de su trabajo. 

El problema nunca ha sido únicamente la pantalla. La verdadera pregunta es: ¿Qué tipo de aprendizaje está ocurriendo detrás de ella?

Disminuir el uso de pantallas

En muchos debates actuales se mencionan ejemplos de países como Finlandia o Suecia, donde se está reduciendo el uso de dispositivos digitales en las escuelas.  Pero frecuentemente se omite un punto clave: esos países operan dentro de contextos muy distintos a los nuestros.

Los habitantes en esos países cuentan con sistemas educativos extremadamente homogéneos, acceso a una amplia red de bibliotecas públicas, fuerte cultura académica en casa y niveles altos de lectura independiente.   Lo que los lleva a ser reconocidas como unas de las naciones más alfabetizadas del mundo. 

Es obvio que, en nuestros países latinoamericanos, los contextos culturales, familiares y educativos son diferentes. Solo necesitamos comparar la cantidad promedio de libros leídos y el nivel de alfabetización entre países (al final de este artículo, pueden ver estos datos). Es por esto que las soluciones las soluciones que funcionan en un país no necesariamente funcionan en otro.

Mientras algunos reducen tecnología, otros ya preparan alumnos para la inteligencia artificial

Al mismo tiempo que en muchos países se debate cuánto limitar el uso de tecnología en las escuelas, en lugares como China el enfoque parece estar moviéndose en dirección contraria.

China ha convertido la Inteligencia Artificial (IA) y la tecnología en ejes obligatorios de su sistema educativo, estableciendo un mandato nacional para que todos los estudiantes reciban educación en IA desde los 6 años. Los niños más pequeños aprenden conceptos básicos de algoritmos y uso ético, mientras que los mayores aprenden programación y desarrollo de modelos.

La razón es clara: la inteligencia artificial no parece ser una tendencia pasajera. Todo indica que transformará profundamente la forma en que las próximas generaciones trabajarán, aprenderán y resolverán problemas. Y seamos sinceros: en un mercado laboral global, es mucho más probable que nuestros alumnos terminen compitiendo con profesionales chinos altamente entrenados en tecnología e inteligencia artificial, que con jóvenes de países que hoy están reduciendo drásticamente el uso de herramientas digitales en las escuelas.

Esto abre una pregunta importante para nuestros sistemas educativos: ¿es correcto y lógico regresar a la enseñanza de antaño o es más inteligente y provechoso evolucionar e ir de acuerdo con lo que está pasando en los demás ámbitos de la vida? Al fin y al cabo, es solo el futuro de nuestros alumnos el que está en juego. 

Por supuesto, esto no significa que los niños deban pasar el día frente a una pantalla ni que toda tecnología sea automáticamente positiva.

Pero sí implica reconocer que la alfabetización digital y el entendimiento de nuevas tecnologías serán habilidades fundamentales en el futuro. A mi punto de vista, el desafío para los colegios no es elegir entre tecnología o educación tradicional. El verdadero desafío es encontrar un equilibrio inteligente que forme alumnos críticos, creativos, humanos, y al mismo tiempo preparados para un entorno cada vez más tecnológico.

El verdadero debate no debería ser “tiempo en pantalla sí o no” 

¿Qué están buscando los colegios, incluyendo, claro está, los mejores colegios privados?

Las tendencias que hemos visto son:

●      mejores resultados

●      aprendizaje más significativo

●      mayor participación 

●      personalización

●      preparar a los alumnos para un mundo cada vez más digital

El tiempo de uso o no uso de pantallas debe ir directamente proporcional a que se logren estos objetivos.

La tecnología educativa bien utilizada no elimina el aprendizaje tradicional, lo complementa. Un buen docente, la interacción humana, la escritura manual, la lectura en papel, el trabajo colaborativo y las experiencias prácticas siguen siendo fundamentales. Sin embargo, hay áreas en las que el uso de “pantallas” realmente mejora el aprendizaje. Por ejemplo, la personalización: a cada alumno se le da lo que requiere, en el momento que lo necesita. ¿Lograr este nivel de personalización de manera manual? Muy difícil, casi imposible. 

Otro problema que veo continuamente. El maestro enseña todas las materias académicas: matemáticas, ciencias, español, quizás inglés, etc. Lo cual es MUY difícil. ¿Cómo conseguir un buen aprendizaje en todas las materias? ¿Cómo apoyar la curiosidad de los alumnos si el maestro solo está preparado para lo que se ve hoy en la clase? Y no me mal entiendan, admiro mucho a los profesores, pero hay que ser realistas, ¡no podemos tener a un profesor experto en todas las materias enseñando todas las clases! 

Es por esto que el querer reducir o eliminar el tiempo en pantalla en el colegio o en la educación es un verdadero error del cual nos vamos a arrepentir en un futuro no muy lejano. Y los que lo van a sufrir van a ser nuestros alumnos e hijos.

La conversación educativa necesita evolucionar. Porque la pregunta correcta no es: “¿Cuánto tiempo usan pantallas los estudiantes?” La pregunta correcta es: “¿Qué tipo de experiencias educativas estamos creando?”  Con y sin pantallas.

Cuando la tecnología se utiliza con intención pedagógica, equilibrio y objetivos claros, se convierte en una de las herramientas más valiosas que tenemos para enriquecer el aprendizaje.

La tecnología educativa moderna no busca reemplazar experiencias reales

Uno de los mayores malentendidos es pensar que incorporar plataformas educativas significa tener estudiantes sentados frente a una pantalla durante toda la clase. Las mejores herramientas actuales funcionan precisamente al revés:
combinan experiencias digitales con actividades reales, colaborativas y fuera de línea. 

Les doy algunos ejemplos. Estas son herramientas que nosotros vendemos que han sido seleccionadas cuidadosamente, a nivel mundial, para ofrecerles lo mejor que existe, teniendo en cuenta las necesidades actuales de las escuelas, apoyándolas a que logren sus objetivos y posicionándolas como las que otorgan la mejor enseñanza a sus alumnos. Incluimos capacitación, seguimiento y apoyo para que se les facilite su integración. Y MUY IMPORTANTE, son plataformas que se venden a nivel MUNDIAL, con lo que pueden estar seguros que sus alumnos están trabajando a un nivel que les permitirá competir globalmente en igualdad de condiciones. 

Ojo: Algunos estarán pensando, el artículo estuvo … (quizás digan bueno, malo) pero ¡ya me están tratando de vender algo! Pueden saltarse esta última parte, pero me parece importante que vean cómo existen plataformas que son mucho más que solo tiempo de pantalla y cómo lo hacen. Si les interesa probar alguna, envíenme un correo.

Mathletics: tiempo de pantalla breve, enfocado y efectivo

Mathletics es un buen ejemplo de cómo la tecnología puede utilizarse con propósito pedagógico y no como simple tiempo frente a pantalla. Estudios recientes de Mathletics muestran que los estudiantes que usan la plataforma de manera constante logran mejores resultados y progresos más rápidos en matemáticas. Además, Mathletics no se basa en largas sesiones pasivas. Combina: práctica adaptativa breve, resolución de problemas, ejercicios imprimibles y actividades fuera de línea. 

Es decir, tiempo de pantalla estructurado, equilibrado y orientado a resultados.

Seesaw: aprendizaje que comienza fuera de la pantalla

Seesaw representa otro enfoque muy distinto al concepto tradicional de “screen time”. En muchos casos, el aprendizaje ocurre primero lejos del dispositivo: experimentos, proyectos artísticos, lectura, escritura manual, presentaciones orales, observaciones, actividades colaborativas o trabajo práctico en el aula. 

Luego, los alumnos utilizan Seesaw para: documentar procesos, tomar fotografías, grabar reflexiones, compartir evidencia de aprendizaje y permitir que docentes y familias acompañen el progreso. La pantalla no reemplaza la experiencia, la registra, la amplifica y la conecta. 

Twig: ciencia activa y pensamiento crítico

Twig Science también promueve un enfoque donde la exploración práctica sigue siendo central. Las actividades incluyen: observación, experimentación, discusión, pensamiento científico y proyectos colaborativos.  La tecnología se utiliza para enriquecer el aprendizaje, no para sustituirlo.

Reading Eggs, Mathseeds y LiteracyPlanet: personalización que sería difícil lograr solo con métodos tradicionales

Las herramientas mencionadas anteriormente, así como Reading Eggs, Mathseeds y LiteracyPlanet permiten la personalización. Estas plataformas ayudan a: identificar fortalezas y dificultades, adaptar niveles automáticamente, mantener motivación, reforzar habilidades específicas y ofrecer práctica constante con retroalimentación inmediata. Esto no quiere decir que sustituyen sino más bien que complementan y fortalecen la enseñanza.

¿Y ustedes qué piensan? ¿Están de acuerdo en que las pantallas tienen que seguir en las escuelas? ¿Creen que podemos o debemos evitarlas? ¿Porqué?

Datos: 

Número de libros leídos promedio por persona:

Finlandia: 16 libros al año, el 85% lee al menos un libro al año. Suecia: 5 libros al año, el 80% lee por lo menos un libro al año, México 4.2 libros al año, El 62% dice haber leído un libro durante el año. Perú 1.9 libros al año. El 47.3% dice haber leído un libro durante el año.

(datos obtenidos de encuestas nacionales, los libros pueden ser formato tradicional – papel, formato digital o audiolibros.)

Nivel de alfabetización (% de personas de 15 años o más)

Finlandia: 6 Suecia: 22 México: 51 Perú 55. 

(Datos del examen Pisa 2022, 81 países en total. Hubo un nuevo examen Pisa en 2025, los resultados se publicarán en diciembre 2026. El primer lugar lo ocupa Singapur, escribiré un artículo sobre la educación de este país próximamente. ¿Ustedes creen que usan pantallas en las aulas? ¿Inteligencia artificial? Estén atentos.)